miércoles, 9 de febrero de 2011

No mereces...

Llevo pensando en ello unos minutos. Pensando si publicar esta burrada léxica. Pero vayamos al grano:
Es lamentable que tras pedirme una mínima amistad, tras un período de respirar e inspirar durante 2 meses y no morir en el intento, te comportes como una especie de víctima.
Me contradije y me forcé contra mí mismo tras el daño que causaste -sin intención como me dijiste- a dirigirte la palabra, a ser al menos un amigo. Mi instinto me pedía lejanía para no ver si las cicatrices seguían crudas y la postilla aguantara... No obstante, reitero, me hice fuerte e intenté recuperar algún trozo del destrozo que causaste en mí para contigo.
Y la respuesta que he obtenido consiste en unos brazos extendidos en horizontal, alzados unos 90º respecto a tu cuerpo, palmas abiertas y firmes, apartando un mínimo gesto de cordialidad, de amabilidad, y de comprensión. La primera vez pensé que era normal, romper un hielo más duro que una roca tras una situación dolorosa por ambas partes -imagino (bastante)- no iba a ser fácil, pero más fácil si lo rompía yo, al que dañaste al fin y al cabo.
Pero al mes, se repitió. Un conversación forzada y seca y fría, sin detalles. Tengo conversaciones más nutridas con los desconocidos de la cola del supermercado...
Y se repitió una vez más, y quizá una última más. Por tu parte: nada.
Lo irónico de todo el asunto, es que me he llegado a sentir culpable de la situación, y me debería dar vergüenza sentirme así, pues ¿no es cierto que yo no he sido el causante de todo esto?

Quien pidió una amistad, al fin y al cabo, eres tú y lo vi muy razonable y lo necesitaba. Pues tras un largo período en que estuvimos conociéndonos, con vaivenes, enfriamientos de por medio y demás cosas que pasan y que ambos sabemos, no me gustaba entonces acabar con una persona mal, o tan distanciada. Veía las malas rupturas en varios de mis amigos y pensaba "no, esto no me va a pasar a mí". Qué ingenuo que fui. A penas intimamos y lo que parecía un cuento precioso se interrumpió. La tinta se derramó manchándolo todo, y con el paso del tiempo, tu extendiste la mancha con tu jarra de agua fría...

Encima de que trato de normalizar algo que pinta tenso, que ya no es que pinte tenso sino que no existe un mínimo lazo, que llevamos 4 meses sin dirigirnos palabra alguna, y teniendo yo la (buena) voluntad y la fuerza de intentar llevarnos mínimamente bien, veo que cada vez cierras más puertas, y que no tienes el más mínimo interés en ello...

Y espero que no asome por tu cabeza en el mas mínimo de los momentos que intento tener otra vez algo contigo, o cualquier otra historia que te ronde por la cabeza para retirarme tanto de ti. Las últimas raíces están ya podridas por tu culpa, porque tú quieres. Pero ya da igual, porque te da igual.
No lo entenderé nunca, y no creo que vaya volver a pensar en el tema.
Será una triste anécdota.

Hasta siempre.

... No mereces mi amistad.

5 comentarios:

Juan Luna dijo...

No hay culpas. No hay casualidades sino causalidades. Causa y efecto.Cuando una relación manifiesta causa daño es porque el destinatario de ese daño se resiste y mientras se resista, seguirá el daño. El sufrimiento no lo causa la situación sino la falta de aceptación del sufriente. Somos al 100% responsables de lo que sentimos, pues no sentir depende única y exclusivamente de nosotros, es algi interior, y el exterior no es más que su reflejo. La distancia sana. Y si es Amor lo que existe, la unidad regresará tras esa distancia. La longitud o durabilidad de esa distancia es sólo cuestión de los participantes en el "juego". Creeme, sé de lo que hablo.

Kalle Eremit dijo...

No estoy de acuerdo. No hay causas que expliquen este efecto en concreto. Si no que se manifieste la causa/causante.
Objetivamente/científicamente somos 100% responsables de lo que sentimos, vale, eso dice Punset y toda la pleve. Es cierto que, tras un ejercicio mastodóntico, podemos controlar gran parte de nuestras emociones o reconducirlas a una menor afección. Pero eso no quita las evidencias de impotencia e incomprensión en un trato sin sentido...
Sabrás de lo que hablas, y del "juego"... pero cuando uno no inicia el juego y lo cortan y luego le ignoran... no crees que habrá un poco de incomprensión?
Te entiendo, pero créeme, esta vez sé de lo que hablo cuando te digo que no tiene sentido... y sí, tuve un día débil como para ser tan idiota de pensar en ésto si quiera un ratito...

Gracias por tu comentario :)

Anónimo dijo...

No es sano que un corazón guarde tanto odio y tanto rencor

Tío o espabilas o te quedarás estancado.


(Alguien que pasaba por aquí)

Kalle Eremit dijo...

creo que el anónimo se equivoca también: no guardo odio (odio?? hola?? no pierdo el tiempo con eso) y tanto renconr (rencor???).
Es sólo incomprensión. O espabilas o estarás equivocado/a

No pierdo el tiempo con gente así, puaff... como se nota que no me conoces

txè dijo...

Ey!
vi que me agregaste! cómo llegaste a mi blogg?
Me ha gustado mucho esta proclama! Muy buena.
Yo,aunque no quieras transmitir ese sentimiento,
percibo algo de rencor, eso sí incomprensión,dolor,
etc!
me encantó

un enorme saludo

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