— En el reverso de la tormenta, octubre 2025.
viernes, 24 de octubre de 2025
La anestesia
jueves, 24 de julio de 2025
El adiós
Un adiós
que no suena.
Un atardecer
que abandona tu azotea
(pero acompaña a la ciudad).
Unas calles que se apagan,
otras que se encienden
aunque
no las vea (no las conozco)
todavía.
El rebujo
de dos boomerangs sin vuelta.
Una interrogación sin respuesta.
Otra pregunta
sin cierre sonoro.
Un silencio
que afirma
el adiós.
Corazón trémulo,
líquenes de pasión;
aturdimiento deshonesto.
Último encanto fátuo,
desviste mis defensas,
inventa castillos de arena...
anuncia la evasión.
Y las volutas
de una vela apagada
surcan la penumbra
donde se agotan
la bondad y la templanza,
engañadas,
a corazón abierto.
Confianza embaucada,
lienzo manoseado,
alianza cortada,
ungido el corazón,
dispuesto en jarras,
imbuido de amor,
aparentar honestidad.
Profana ignorancia,
voluntad de cristal;
silencio impropio
de un ángel
caído.
Otra vez
la pregunta
sin cierre sonoro.
Y el silencio
que afirma
el adiós.
sábado, 24 de mayo de 2025
Bob XVII: El regreso
martes, 1 de noviembre de 2011
Bob XIV: Introducción al Sueño Automático
domingo, 20 de septiembre de 2009
Pienso en este verano que, como los ingleses llaman plain (plano), ha sido monótono, pero me ha llevado a nuevas conclusiones que a veces me inquietan como si no fueran conmigo. Tras este año (hablo de septiembre a septiembre) la verdad es que quiero que todo sea nuevo, que todo me sorprenda. Claro que eso es un decir. Un poco de todo, termino medio, etc…
Como una ventana que refleja otra parte de un edificio que no conoces, así veo yo este septiembre. La ventana de un futuro, aunque algo impreciso… pero que en cierta manera me atrae y me pone nervioso con esas típicas mariposillas en el estómago. No tengo ni idea si para bien o para mal, pero la necesidad de vivir, de cambiar de rumbo, de dejar en la habitación aquello que no debo de llevar en la mochila de viaje es constante. La necesidad de actuar y no de esperar –salvo cuando sea necesario aguardar.
De fondo escucho “The Nest” de José González y aunque no venga muy a cuento la letra, la música me provoca una sensación de calidez y apaciguamiento, a la vez que me impulsa a llorar de felicidad por todo lo que se cruce. Le sigue “Fold” y es mas nostálgico. Me acuerdo de aquellas personas de la infancia que ya por diversas razones viven solo en el recuerdo, y también a aquellas que están lejos dando nuevos pasos y descubriéndose a sí mismas. Mi oportunidad, creo, va a llegar este año y sin salir de la ciudad. No es lo mismo que estar en una ciudad frente a un mundo que se presenta nuevo, pero cada vez hay menos gente aquí, y más nueva por conocer; estoy en cierta manera mas solo conmigo mismo.
Please don't let me down this time.
I've come a long way to just fold back into line.
Keep both feet on the ground
while I change the wings.
I promise one day I'll be coming around
from my cloud to see what it's all about.
(Por favor, no me dejes abajo esta vez.
He recorrido un largo camino sólo para volver al principio.
Mantén ambos pies en la tierra
mientras cambio las alas.
Te prometo que un día estaré cerca
desde mi nube para ver de qué va todo esto.)
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