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viernes, 24 de octubre de 2025

La anestesia

Rutinas colectivas, tu escritorio, tu puesto de trabajo por inercia. El miedo a virar por no conocer qué hay en la carretera. ¿Te has planteado salirte del camino y, aunque andes en paralelo a la carretera, observarla con distancia? Y un día, y otro, y miras el calendario, y es jueves, y ya mismo viernes (si no hay juernes), y el viernes anestesia. Sí, amortiguas tu interior, y don N sale o Horacio González Opiáceo, o cualquier otro familiar que te visita hoy sábado, y mañana igual. que tal vas? / bien / ah que bien / sí ti@, ya sabes, el curro de siempre, no se hace muy pesado / y nada, con los colegas y tal, buenas risas y cervezas / de p madre / y tú? / pues igual, aguantando al jefe (a) pero estoy que me salgo de la pelleja / sí? / conseguí entregar eso y me sobró tiempo, así que hoy jarra de cerveza… / y con el/la pibe/a ese/a? / pues… / pues…??? / bien, con sus cosas / ya, pero? / ti@, van dos años, es una recaída / cuántas van? nueve? / y las que quedan… / (el/la otr@ piensa en si eso tiene sentido… huele que ese camino tiene poca salida) es verdad (y niega salirse, y sigue perteneciendo por miedo a no pertenecer a nada). La anestesia de un mínimo tiempo de ser protagonista, un tuerto en mundo de ciegos, unos ciegos que ven más de lo que piensan pero que no se atreven —o no saben— dar el paso, y luego otro… y otro… en tierra desconocida, pero es tierra, no el espacio inconmensurable. Así que… anestesia.

— En el reverso de la tormenta, octubre 2025.

domingo, 25 de mayo de 2025

"Soy una canción" (por Stephen Wilson Jr.)

Esta es quizá una de las canciones más especiales que uno puede escuchar. La canción te habla, literalmente. Trae tantos momentos en que nos acompañan sus letras y sus músicas, es algo que no se puede dejar escapar, que nunca te deja sol@.

Hay que escucharla y merece la pena sentirla. Aquí va (texto traducido abajo):

[Tengo una canción que no ha sido publicada. Pero, sí, la tocaré. Es una de las que es difícil para mi tocar, pero lo haré... Se llama "Soy una canción" y era, de las mías, la canción favorita de mi padre; me dijo que era su canción favorita de siempre, y fue una de las últimas conversaciones de las que tuvimos, y... ésta es una de esas que no cantas así, cuando estás charlando con gente, y le dije que no hago eso, así que... voy a hacerlo]

Soy el showman de San Antonio,
la mitad del Rodeo.
la mano de papá que solías agarrar cuando volvíais al coche.
Soy el sonido de la feria del condado,
besos en las cabinas de noria allá arriba,
Un sorbo de brandy cuando tu alma se desnuda y necesitas abrir tu corazón.

Soy las palabras que te golpean, que te atrapan donde vas, para que nunca vayas solo,
Soy la melodía pegada al recuerdo, que no te puedes quitar de la cabeza cuando aparece,
Soy la parte de ti que escuchas en la radio una y otra vez toda la noche,
Soy una canción... soy una canción...

Estuve allí el día que aprendiste a conducir,
la primera vez que te colocaste.
Incluso te ayudé a ver que ella no era la correcta para ti.
Te caíste y te levanté de nuevo,
Ayudé a que un niño se convirtiera en hombre
Cuando murió tu mejor amigo, te ayudé a llorar y al final dejarle ir...

Soy las palabras que te golpean, que te atrapan donde vas, para que nunca vayas solo,
Soy la melodía pegada al recuerdo, que no te puedes quitar de la cabeza cuando aparece,
Soy la parte de ti que escuchas en la radio una y otra vez toda la noche,
Soy una canción... soy una canción...

Soy una canción
Soy la parte de ti que escuchas en la radio una y otra vez toda la noche,
Soy las palabras que te golpean, que te atrapan donde vas, para que nunca vayas solo,
Soy la melodía pegada al recuerdo, que no te puedes quitar de la cabeza cuando aparece,
Soy la parte de ti que escuchas en la radio una y otra vez toda la noche,
Soy una canción... soy una canción... 
soy una canción...

––

Incluso te ayudé a ver que ella no era la correcta para ti.

Esta canción ayudó a recordar la emoción de las canciones que ayudan a su vez a darte cuenta de que "she wasn't right for you". 

Y los conciertos volveran a ser neutrales,
Y no habrá estigma en cada imagen del escenario,
Y cada armonía y cada sonido, y ese timbre que te identifica, se desvinculará (casi) del todo;
quedará un fino hilo a cada lado sosteniendo el recuerdo
a una cicatriz que pasó de doler a formar una sonrisa. 
Una canción en sí misma, un mundo de emociones cada vez más amortiguadas
en el fondo del ventrículo, el más calloso.
Aquellos rincones que ya no son tuyos, pero a los que no quieres volver a ir,
con la música eso se transformará, machaque tras machaque,
como un casette que no paras de regrabar.
El sonido se vela; ya no es lo de antes.
Y todo se convierte quizá en una canción que siempre te acompaña,
allá a donde vayas, para que nunca vayas solo.
Es esa parte de ti (ahora) que escuchas en al radio
repitiéndose toda la noche.
Eres una canción que necesita ser grabada para soltarla. 
Para que se suelte de mí, y que navegue sola allá en la infinidad,
dejando al puerto que se suavice con las olas que mueren poco a poco,
para que pueda sanar.
Eres una canción. 


miércoles, 7 de diciembre de 2011

Resquicio de savia vieja


Iba a dejarlo para el día en que los pocos inocentes que quedan se dedican a sí mismos un día entero. Pero este miércoles ha sido el día idóneo, ¿verdad?. Te dedico este texto que te escribí a principios de verano, cuando en esta ciudad uno se siente más solo que de costumbre, y todo el mundo se refugia en la pompa de las vacaciones, antes de seguir con las rutinas de este mundo "misántropo", como tu dirías. 
A ti, con cariño y añoranza.



   Resquicio de Savia Vieja                                     24/07/11

Le sorprendió lo efímero que puede ser el reflejo de una persona en el mundo.

Un par de lunas atrás se sentó en el paseo del río, en aquella zona en la que un día rió sus gracias, e imaginó una biblioteca solitaria colmada de sus miradas que hablaban más que las páginas que les rodeaban una tarde de otoño. Ni el otoño ni el verano llegaron, ni los libros se sintieron recelosos de aquella estampa que nunca vio su luz de la mañana.
Pensó en el hueco que dejó al desaparecer. Observaba a la gente caminar por el paseo de la ribera. Unos haciendo algún tipo de deporte, otros pescando, la juventud bebiendo, ocultándose de las responsabilidades por un tiempo en el alcohol, niños que aún no tenían ni idea de lo que se le avecina... Pensó en cómo llegó con una pasión arrolladora y se marchó en el suspiro del trueno.
Atónito, no era capaz de comprender como el amor se confundió en una pasión desmesurada, cegadora, huyendo bajo la mentira de la resignación, sellada para siempre con abstinencia del deseo.

Revolvió en el suelo hojas secas; recordó el crujir de las mismas tras las pisadas entrecruzadas de 4 pies en una sincronía desvinculada. Sujetó una de ellas por su peciolo. Cuán pequeña e inocente a merced del viento perecía, carente de vida, con su legado venoso y yermo de color tostado. La fuerza de la savia una vez recorrió sus afluentes, como la misma hoja vio su dueto interrumpido, carente ya de vida, sin sentido; un recuerdo enredado.
La soltó y recorrió los escasos metros del paseo que le quedaban hasta el semáforo. Divisó su rincón en el margen contrario y el sol poniéndose; dijo hacia sus adentros "adiós" por última vez, resonando sólo dentro de su cabeza, como si de un dios se tratase, para finalmente girar la vista e ir hacia adelante, nunca hacia atrás.

Le sorprendió lo fugaz que fueron esos momentos, lo marchitados que estaban, lo profundo que descansaban en él. Miró a lo lejos a aquella hoja, como si supiera claramente donde estaba. En el mismo sitio estaban esos recuerdos re-observados. A lo lejos, sin punto fijo, sólo un conjunto de marchitas sensaciones.
“La savia vieja muere para dejar a la nueva...” habló en voz baja para sí. Como la bocanada que un pulmón se toma para vivir, aquellos momentos respiraron suavemente para vaciarse antes de iluminarse.
“La savia vieja muere para dejar a la nueva...” volvió a decírselo a sí mismo, y esta vez también a la hoja, y a los recuerdos allí marchitados, depositados al lugar que los nutrió y que por fin, aquella tarde, descansaron.









jueves, 25 de agosto de 2011

Thinking about you

"Friday night lips" (by AerisEmma)

¿Sabes? Estoy aquí sentado, sin poder reaccionar bien.
Me muevo lentamente, dentro de una cálida brisa mental.
Escucho y vuelvo a escuchar la canción en mi cabeza;
una canción que no oía desde hacía mucho,
de los Radiohead.
Y no me hace falta poner el disco
-tampoco lo pondría porque tengo el equipo estropeado-,
porque repito una vez y otra, y otra, el comienzo y continúo
parafraseando.

“He estado pensando en ti,
en todas las cosas que han pasado,
sin palabras que aten nuestras manos;
en hechos que nos funden sin dudarlo.

He estado soñando contigo:
caminábamos juntos, hacia cualquier sitio.
Yo lo hacía seguro,
ambos con miedo de un nuevo futuro.
Nos miramos, tu temerosa;
una novedad que no es tan nueva,
un salto adelante que no es más que un paso.

Un paso del blanco y negro al todo color,
del miedo al futuro, a la alegría del valor.

Caminábamos hacia un cine, creo...
nos miramos una vez más, y nos hablamos callados,
un arqueo de tu ceja, una sonrisa de anestesiado.
Un beso que calla hasta al más aterrado.

He estado pensando en ti,
¿cuánto más se alargará esta tensa espera?
Nos mirábamos cómplices del deseo;
desviaste la conversación a un recuerdo.

He de entregar un trabajo por la mañana,
mientras juegas en el granero.
Tiempo al tiempo, la espera es de valientes.
La paciencia es arte extraña,
de los corazones sobresalientes.

He estado pensando en ti,
y lo sigo haciendo.
Mientras pasan los días,
haciendo lo que estamos haciendo,
aguantemos un poco más,
el muro está cediendo.

He estado pensando en ti,
en todas las cosas que han pasado.
Más siguen pasando y colorean nuestro prado.
Un paso del blanco y negro al todo color,
del miedo al futuro, del temor al fracaso.
Oculta esa sombra – cada día, avanzamos...”

… Dejo este texto escrito y publicado.
Marcho a almorzar con el estómago cerrado.
Luego a “currar”, “gran material” pienso que compondré luego.
Sé a donde todo ésto va a llegar.
Tiempo al tiempo, paso a paso.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Varada en mi playa

Beach Feet (por merysjones, editada por Kalle Eremit)

Tengo un recuerdo difuminado de tus uñas pintadas de hollín, tus pies que juegan con las conchas; una lengua de fina harina color crema danza entre tus dedos en la orilla con su fluir. 
A estas horas sumergidas en la madrugada miro afuera, allá arriba, a la luna, por si refleja la cama donde ahora duermes. Hoy ha perseguido al sol por otra parte. Pero hay una estrellita. Una estrellita que de vez en cuando zumba, y da señas de vida. "Nunca es tarde y siempre hay esperanza" rumia entre sus chasquidos silenciosos. 
Pienso en unas cicatrices que no tienen sentido, en un rastro que ya perdí y que de vez en cuando rozo sin juicio. No tienen sentido porque las has borrado, las has incluso embellecido con tu lindura.  
Brincando entre la niebla y girando agarrada en las farolas, en alguna escalinata de Montmartre, te veo, y en uno de esos descuidos te vuelves y tu sonrisa infinita me dice que siempre hay un mañana, que con paciencia aguarde a que la luna vuelva. Hay un mañana, un mañana en el que te atrevas, y entonces, el ciclo se completa... Dame tu mano, y demostremos que todo ha valido la pena...

De la mano, mientras tus pies y los míos se entierran, por el fluir de la orilla, entre conchas. Nuestra niebla...


jueves, 19 de mayo de 2011

Las sedas de la Luna

Clouds_4417 (maul67)


Ves la luna... hoy estaba preciosa, ¿verdad?. 


En el oscuro manto de tul,
esos algodones dulces, húmedos,
son vaporosos y vulnerables
a el resplandor, la perla manchada,
solitaria.


Y me emociono,
y recuerdo y pienso...

"Ok. Si nada es nada, nada vamos a perder. Y al mirar atrás todo será un sueño..."


Sigo caminando y veo a Alguien, solitario -como yo- volver a su casa. No lo sigo, pero comparte parte del viaje de vuelta. Es de noche y el vacío sonoro urbano de algunos árboles chocando con alguna farola tímida son el único acompañante de las silenciosas nubes que como la seda pasan velando la luna.


Y me conmuevo,
y recuerdo de nuevo...

"Ok. Si no soy nadie, no habrá que interpretar, jamás. Y al mirar atrás todo será un sueño..."


Alguien va vestido de una manera ajena a la que pienso. ¿Realmente la ropa te define, según piensas te vistes? Es confuso, complejo y a la vez una tontería. ¿Por qué no vestirse así si no piensas como alguien que viste así y viceversa? 
Aquí es un mundo;
para el mundo no es nada.
Pero adivino que es feliz. Que, a pesar de los acertijos de la vida, le va bien... Es estúpido, ¿verdad? Pensar que alguien es feliz sin conocerlo, sin saber si ese es un disfraz o un hábito.

"Venir aquí, que aquí se está bien. Venir aquí que aquí se está bien..." 


 Continúas la búsqueda de la que nunca te abandona por la noche: La luna. Se calla, no habla, no discute, no lucha. Observa y a saber si entre sus manchas oculta lo que piensa de ti. 

"Y quizá habrá que buscar en otro lugar. En otro lugar..."


Al final resulta que vive en el bloque de al lado. Alguien es vecino tuyo y está tan cerca... Y miras adelante a alguien, y no sabes si está delante, detrás o a tu lado, y todo es un sueño, una fantasía real por dentro, falsa en la mañana. 
Quieres ponerte una máscara, un disfraz una noche que grite "estoy vivo como tú"; para sentir la tranquilidad del reloj de la rutina, la etiqueta en un grupo de amigos, el piloto automático de las relaciones estereotipadas, la vida sencilla...


Hoy ves que la nostalgia me ha hecho una caricia en forma de brisa fría. 
Y diría que son las nubes que besan la luna las que me hablan en silencio.
Las que me susurran al oído que está bien.
Las que, como ovejas negras del cúmulo de algodones dulces, sonríen entre su espesura.
Las que confirman sin palabras que vas bien, 
tus pasos no son en vano, ni nada es nada. 


Al mirar atrás, te darás cuenta de que no ha sido un sueño,
el sueño ocurre si niegas el atrás. 
¿Cómo saber si avanzas si no ves de donde partes?


La luna es la única que no te abandona,
y entre la sonrisa de las nubes de seda que la besan
ellas esconden el nombre de tu destino...




(citas entrecomilladas propiedad de Enric Montefustco/Standstill "El Resplandor" y "La hora del acuario")

lunes, 28 de marzo de 2011

El camino hacia tus ojos



Como una duna verdeazul,
la recorro poco a poco,
alucinando con cada milímetro,
cada partícula que me conduce a esa boca de pozo,
fuente de inmensidad que albergas.


Como un gato,
tu iris me hipnotiza.
Me seduce por el puro verde,
de tu salvaje e imantado interior.


Cuando encuentro tu mirada con la mía
me doy cuenta de que he sido descubierto
en una dirección protegida;
por tu mirada, caigo muerto.


Y lo bien que intento seguir andando,
para no evidenciar de vez en cuando,
que tras tu mirada fija y única,
me haces convertir lo duro en blando;
tu radiación es ahora mi túnica,
hacía ti mi peregrinación me sigue arrastrando.


Caminando voy por tu cintura
al encuentro de tus ojos de hada
Recíbeme con la más dulce de tus miradas
mientras contemplo la mixtura
en tu belleza reflejada
navegando por tus venas endulzadas.



lunes, 21 de febrero de 2011

Soneto cojo del pirata sensato



Luciendo los tatuajes de un pasado bucanero,
de un magullado equipaje,
no soy infantil novato ni un maduro viajero,
ni presumo de ningún viaje.

Jugando las bazas soy fiel compañero,
no es tampoco mi alarde;
no apuesto ciegamente por un juego entero;
ni mi vida con cálculo atrase.

No preguntes siempre si estoy bien.
Por miedo o por nada importante no quieres:
dos veces negaste mi deseo.

Los gestos y miradas que saben a miel.
Quien no teme, recorre y quiere lo que sientes;
mil veces tientas a este Romeo.

jueves, 17 de febrero de 2011

...y me levanto

Y me levanto, y tengo esa sensación agridulce de despedida
y me levanto, y noto que mis tripas están medio vacías;
y me levanto, y noto esa nostalgia de la mano que no sostiene ya a otra
y me levanto, y mi cabeza sigue en tu música, cuando ya ha acabado y he de seguir con la mía…

Me levanto con el último recuerdo de que compartíamos un avión.
Unas ancianas volvían por su equipaje (no preguntes qué sentido tiene). Acto seguido, tras dejarlas pasar a sus asientos, seguimos el camino hacia proa y después salir a la sala de llegadas. Una vez me recibieron mi cabeza olvidó que ibas detrás de mí. Añade un poco de agridulce a mi sensación, por favor. Como ves, es otro maldito sueño. 
Parecíamos dos mitades irregulares que encajaban a la perfección, como la parte negra y la parte blanca del yin y del yang. 

Y me levanto con el estómago vacío,
y el único remedio que ahora encuentro
es rellenarlo con un buen desayuno.
Mañana nos veremos, de nuevo, en el almuerzo...

viernes, 12 de noviembre de 2010

Dolor

Deboraos,
desgarraros,
esperaos,
abrazaros.

Huyó,
lloraste,
se equivocó,
lamentaste.

Desnudaros,
mojaros,
disfrutaros,
tocaros.

No miréis,
alrededor;
dolor causáis,
rojo y negro
el color.

Besaros,
lameros,
disfrutaros,
abrazaros.

Amaros,
cegaros,
os encerrásteis.

Desoyaros,
arrancaros,
me matásteis...


(Septiembre, 2010)

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Pararse para seguir andando


Y ahí llegué, a aquella plaza, a aquellas calles.

Las recorro, poco a poco, como si fuera todo a cámara lenta y yo intentara sincronizarme con el entorno. Mucha gente diferente. Cada uno con su historia, con su dirección, con su misión, con su vida.
Los observo como el que mira cuadros en movimiento, Van Goghs que cobran vida en un ambiente tamizado. Miro a una señora de pelo rizado, setenta y pico años, que cada día lleva su carrito con golosinas, pipas y caramelos y se instala en la plaza central. Cuando todos llegan ella está allí; cuando todos se han ido es entonces su hora de partir. Y ella tiene setenta y pico años, con unas arrugas que acusan un viaje de más de las cuatro veintenas, y una dureza de caminar contra tempestades mucho tiempo, demasiado tiempo.
Otro hombre, que parece joven pero en realidad está en los cuarenta y tantos, lleva en bicicleta a su hija. Seguramente a una guardería próxima. Es un “pijo disimulado”. Se ve que tiene dinero, pero tiene estilo hasta para montar en bici con un traje informal, dejar a su hija que lleva en el trasportín trasero y proseguir su camino a donde quiera que trabaje – un día descubrí accidentalmente que trabajaba en otro barrio de la ciudad, me lo crucé saliendo del metro.
Guaperas total, pero con estilo, nada de ostentaciones.
Sigo viendo a aquellos ancianos que unos días sonríen, otros tantos observan haciendo su crónica íntima de la gente nueva que pasa y aquella que tras muchos días reaparecen por la acera. Había uno con pinta de bonachón, sonriente, de esos que bajo su gorra de vestir le asoman cabellos airados de color blanco puro, y unas gafas de lector avezado, y esa ligera barba conjuntada con su cabellera. Sonreía al mundo aunque éste quizá no le sonreía. Yo lo miraba y lo observaba cuando pasaba cerca. Me sacaba una sonrisa al ver alguien que era claramente –o engañosamente– feliz. A la vez, un día, no sé por qué, me dio como pena, y me brotaron bajo esa sonrisa que tenía yo unas lágrimas. “Alguien que no lo merece y que pronto se irá en la barca…” pensé.

Ahora he vuelto a andar, a observar las personas. Es algo que me encantaba, y ahora, creo que ha sido el momento de retomarlo. Me dispongo a andar, a mezclarme entre la gente, hasta llegar a la plaza antes de seguir por las callejuelas. Y, como si tuviera poderes, reduzco el tiempo, lo estiro como si un niño travieso, con el calor de sus dedos estirase onzas blandas de chocolate.
Ya veía a todos lentos. El paisaje “humano” ha cambiado en el tiempo (valga la redundancia tempo-textual). Pero ahora soy yo el que no tengo dirección, al que a pesar de haber viento y veletas no soy conducido a ninguna parte visible o divisable.
Sin rumbo claro, sin propósito definido, sin misión establecida…

A esa persona que está perdida, varada, truncada. Le toca pararse; por encima de todo, verse a sí mismo, replantearse qué tiene, qué no tiene, que quiere de sí para sí, qué aprender, qué corregir, qué hacer… todo paso a paso, lento a ojos jóvenes que ven de un segundo una vida, que estiran cada segundo, y que a ojos de aquel anciano, aquel que emociona con su mirada tierna, que ve una revolución, desde sus horas, a las de cualquiera.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Dos aboluto


Donde el hastío es algo efímero,
la vergüenza es el agua,
el primer plato la amargura,
el segundo la acidez macabra,
y el postre la dulce soledad,
ahí, ahí, ahí ...


No recuerda mayor período 
que aquel mes y medio,
tras ese fugaz beso inconcluso;
un pasado tan turbio
rugoso, casi inexistente.
Unas vivencias decadentes,
una fantasmada,
deprimente.


Es esta una visión equívoca,
marchita, falsa, y martirizante.
Ahora, más justos y más realistas,
son los versos abajo resultantes:


Solitario pero acompañado,
sigue su camino a pesar de dificultades,
muchos ojos le hechizaron,
todos bien plagados de muchas salvedades.


Enfadado con el destino,
cuyo trayecto no discute,
todo acto, lento como el vino,
efecto negro, le repercute.


Sigue solitario
su búsqueda de acompañante,
a veces firme y con aplomo,
otras cabizbajo, torpe y rechinante,
mira alrededor ¡todos pares!
el busca su luz, ¡nadie lo asalte!


Te busca a ti,
sí, a ti que aún no eres visible,
para darte todo y más;
y del par hacer uno solo,
de acero, 
indivisible.


viernes, 10 de septiembre de 2010

Valerie (por Alan Moore)

(Evey encuentra un pequeño agujero en la pared izquierda de su celda tras oír un ruido. Como si alguien colocara algo ahí, una bolsa arrugada. Ella recoge una pequeña bolsa de plástico con algo enrollado en su interior)

Sé que no hay forma de convencerte de que éste no es otro de sus trucos. Yo soy Yo.

Me llamo Valerie. No creo que viva mucho más y quería contarle a alguien mi vida. Esta es la única autobiografía que voy a escribir y, dios, la estoy escribiendo en papel higiénico.

Nací en Nottingham en 1985. No recuerdo mucho mi infancia, pero sí recuerdo la lluvia. Mi abuela tenía una granja en Tottle Brook, y solía decirme que Dios estaba en la lluvia.
Al acabar mi colegio ingresé en un instituto para chicas. Fue allí donde conocí a mi primera novia. Se llamaba Sarah. Recuerdo sus muñecas. Eran preciosas. Creía que nos amaríamos eternamente. Recuerdo que nuestro profesor nos decía que era una fase adolescente que pasaría. A Sarah se le pasó. A mí no…

En 2002 me enamoré de una chica que se llamaba Christina. Aquel año se lo dije a mis padres. Fui capaz porque Christina estuvo a mi lado cogiéndome la mano. Mi padre no podía mirarme. Me dijo que me fuera y que no volviera jamás. Mi madre no dijo nada. Sólo les había dicho la verdad, ¿tan egoísta fui? Nuestra Integridad vale tan poco, pero es todo cuanto realmente tenemos. Es el último centímetro que nos queda de nosotros mismos. Pero si guardamos ese centímetro somos libres…

Siempre supe lo que quería hacer con mi vida y en 2015 produje mi primera película, ‘Las Salinas’. Fue el papel más importante de mi vida, no al nivel profesional sino a nivel personal porque conocí a Ruth. La primera vez que nos besamos sentí que no quería besar otros labios que no fueran los suyos.
Fuimos a vivir juntas a un apartamento en Londres. Sembró Violet Carsons para mí en los maceteros de la ventana y toda la casa olía a rosas. Fueron los mejores años de mi vida.
Pero la guerra norteamericana se recrudecía cada vez más hasta que finalmente alcanzó Londres. Después de eso no hubo más rosas. Para nadie…

Recuerdo cómo empezó a cambiar el significado de las palabras. Palabras con las que no estábamos familiarizados como ‘colateral’ y ‘entrega’ empezaron a dar miedo. Mientras como ‘fuego nórdico’ y ‘Artículos de Lealtad’ empezaron a cobrar poder. Recuerdo que ‘diferente’ pasó a significar ‘peligroso’. Aún no lo entiendo. ¿Por qué nos odian tanto?

Detuvieron a Ruth mientras hacía la compra. Nunca en mi vida he llorado tanto. No tardaron en venir a por mí.

Es extraño que tenga que pasar el final de mi vida en un lugar tan horrible [una celda aislada]. Pero durante tres años recibí rosas y no tuve que arrodillarme ante nadie. Moriré aquí. Cada centímetro de mí perecerá. Cada centímetro… salvo uno. Un centímetro. Algo pequeño y frágil, y lo único que merece la pena conservar en el mundo. Nunca debemos perderlo o entregarlo. Nunca debemos dejar que nos lo arrebaten.
Espero seas quien seas que escapes de este lugar. Espero que el mundo cambie y que las cosas mejoren. Pero lo que espero por encima de todo es que entiendas lo que quiero decir cuando te digo que, aunque no te conozca, y aunque puede que nunca llegue a verte, a reírme contigo, a llorar contigo, o a besarte, te quiero. Con todo mi corazón. Te quiero.


Valerie. 






"Los artistas mienten para contarte la verdad
mientras que los políticos mienten para ocultarla".



(fragmento de la novela gráfica "V", historia por Alan Moore,
guión de la película de los Andy y Larry Wachowski)




lunes, 16 de agosto de 2010

Fragmento de un castillo de arena

A ti, por lo que es obvio,
y a la chica del SandCastle
de las postales de Italia.

"No importa como empiece.
No importa como acabe."

Todo acabó de la misma voz que lo empezó. Lo primero que vi de ti fue una interrogación. La travesura más mágica que había visto nunca, una simple “?”. Y acabó con una “!” en mi cara, y un silencio posterior…

“Me llovías tan dentro” es una frase que leí hace no mucho, y que no sé aún cómo tomármela, si para bien o para mal. Si tú me llovías como agua de rocío, ese agua se convirtió en lluvia ácida tras el final. Poco a poco mis pulmones trabajaban en períodos más cortos. Como si fumara un paquete al día (y aun así no sé todavía fumar…). Los riñones filtraban el  amarillo de un tiovivo que gira solitario en un parque sin niños, una noche sin luna. Se enturbió la vista, y me encerré en el vapor de un baño melancólico.

Mi vida se apagó por dos meses. Puse el piloto automático de la rutina. Levantarse, trabajar, volver, más trabajo por la tarde, y evasión sumergida en ginebra bien fría y alguna risa malévola que se apagaba mirando al infinito.

Te dije algo así como lo que Thom Yorke cantaba: “Olvida tu casa de naipes, y la haré mía”. Lo nombro por el sentimiento, pero sobra ahora decirlo, como sobró nombrártelo. 

Una de tus últimas frases fue conservar una amistad. Thom hace los honores de nuevo:
“I
didn’t want to be your friend;
I just
wanted to be your lover.”
No nos mintamos, esa frase la decíamos el uno al otro en silencio.

Pero da igual. Ya da igual.

Strike uno;
strike dos;
strike tres.
En el tercero al menos dio tiempo a batear la pelota, pero… se salió del campo. Bateaste, disfruté de esos poco segundos de trayectoria, y después soplaste al final para que saliera fuera. ¿Cómo? Tú mismo puedes explicarlo.




Ahora me siento en la arena. La noche cae y con una mano abrazando mis piernas mantengo el equilibrio. La brisa limpia las escamas de este pasado enredado entre mi barba.
Silencio. Guardo un silencio que lo dice todo, y que está mejor sin decir nada. No he hablado de mi otra mano; alguien la agarra. Ella tampoco habla, y me mira, y ve que tampoco digo nada, y me sonríe, y le sonrío. Su pelo flota al viento y un brillo en sus ojos me emociona gracias a un faro que de vez en cuando gira, y hacen que sean como bolas mágicas que tienen el poder de decir que no voy a estar solo. Ese brillito lo dice todo. Mi chaqueta cubre sus piernas. Ahora la estiro un poco más y me cubro, porque hace frío en esta noche de verano. Pasa media hora, una hora, hora y media… y no nos miramos pero sabemos que sonreímos y estamos no uno al lado del otro, sino uno con el otro, agarrados de la mano. Esa mano que sostiene, que tira hacia arriba cuando está abajo, cuando uno cae abajo, cuando uno tambalea, cuando tiembla, cuando se siente lejos aunque pronto estará cerca.

No está cerca, pero la siento igualmente. Sé que me sostuvo hace un rato la mano. La sentí agarrándome desde miles de kilómetros al noreste.

Ahora duerme recordando esa mezcla de dulzura que tiene la granadina con la piña y un poco de vodka con cítricos. Un “Sandcastle” o un “Castillo de Arena” le llaman. 
Espero probar esa mezcla pronto, porque he olvidado cómo ser yo, cómo ser divertido, cómo era lo que te llevaste de mí. Parezco exagerado quizá, pero el efecto ha sido el mismo que el veneno que te dieron a ti hace cuánto, ¿seis años? La diferencia está clara: yo ya superé mi mito de la caverna.


A tu salud, brindaré un Castillo de Arena con la Luna, mientras el aire vienés sostiene mi mano.


sábado, 14 de agosto de 2010

Hay gente...

Hay gente anquilosada en el pasado, que tiene veintimuchos años y siguen como si rozaran los veinte.
Hay gente que pasa de los veinte y siguen en la pompa de la juventud congelada.
Hay otros que, guardan el coraje para una acción de guerra, y evitan plantarle cara a su maldita calavera.

Hay gente que no está con nadie porque, realmente les cuesta estar consigo mismo.
Hay gente que abusa de los maduros. No deliberadamente, sino por instinto de supervivencia. En su contra está su inconsciente “hienismo”, parasitarios beneficiados de unos inocentes escaladores.
Hay otros que no encajan; tripulantes de una nave, de alma más grande que la eslora de ese barco.

Hay gente que no duerme por las noches, pensando en lo bien que los que no avanzan escalan peldaños en el goce.
Hay gente que te atrapa, que te seduce cual serpiente, de faquir exótico, pero sin amor ni mente.
Hay algunos otros –como yo-, que sin llevarse lo que buscan a la boca, sus mentes enfocan en el faro más lejano. Tierras en su camino exploran, la mayoría de las veces insatisfechos, con más heridas que la posguerra, guerrilleros de su anhelo.

domingo, 1 de agosto de 2010

Sinfonía con cadencia rota

[Iº MOVIMIENTO]
Escribo sabiendo que lo leerás tarde o temprano, porque sé que de vez en cuando te gusta leer estos textos que derramo como ermitaño solitario para no sentirme tan solo en esta vida donde pasa tanta gente.

Escribo sabiendo que lo que estoy haciendo es caer quizá más hondo, revelándolo al mundo, aunque para mí es sanación.
El Karma dicen que es una especie de equilibro. Haz algo positivo y tendrás algo bueno a cambio. Lo mismo con lo malo. En este caso es mentira, porque sé que no he hecho nada malo, pero en cambio ha salido mal. ¿Autocompasión? No, aunque puede… ahora mismo me da igual.

Siquiera intuyes que esto que escribo es sobre ti, porque tampoco recordaste como jugaste conmigo.
Al igual que ayer me hice el tonto conmigo mismo y mandé a paseo mi cerebro e hice caso al impulso interior, perdiendo parte de mi dignidad, volviste a caer más bajo en el pozo de la inmadurez y de la irrespetuosidad hacia mí, al no acordarte de aquel diciembre donde te escupí tu mentira en la pupila de tu corazón. Soy más listo de lo que crees, y a veces supero mis niveles de atontamiento, aunque esa es otra historia…
Como el árbol que se siembra en tierra equívoca y se sigue regando, aun sabiéndolo, con ilusión, a veces olvidando que se sabe la fecha de caducidad, pero se sigue con la ilusión de empezar un viaje que durará un verano… Ese verano que, siendo 5 días esperas que sean 90; y a veces ni 5 horas pasan hasta que la hoja caduca cae…

Escribo sabiendo que este texto no hará justicia a la rabia que encierro, mezcla de un deseo por algo irreal, por algo que se convierte en efímero al quitarle la capa de magia que huelo, palpo y siento, y que realmente yo mismo me creo. 

No sé en qué capítulo estoy, pero te veo y sé que estás a muchos de alcanzarme en la lectura. Te distraes, te haces la novata, la infantil, incluso la víctima… Pareces inocente, y en el fondo… me da igual. Si pienso la verdad de tu inocencia lo convierto en pecado virginal; y si pienso que en verdad es falsa, encaja a la perfección con la realidad.

A la de una: juego emocional / mal aprensión.
A la de dos: el horno no está para bollos / miedo a madurar (por tu parte, joder…).

¿A la de tres? Ja, ni de coña…

Aparezco tumbado, apostado en un muro, viendo pasar por la avenida algunos coches. Los árboles me aguardaban de un sol que ha desaparecido apagando el cielo y dando paso a las luces de emergencia de la noche solitaria, junto a un río que mece a los inseparables, aquellos que envidio –para qué negarlo- porque me merezco algo igual (que mierda, otra vez victimismo). A la mierda el Karma. A la mierda el Estoicismo y el conformismo. A la mierda tú y tus inseguridades. A la mierda tu nervio y tus juegos de catorce años en cuerpo de veintiuna primaveras muy bien formadas (qué cuerpo…). Qué pena que la mente se haya quedado descolgada en la nivelación…
…Y todo esto parece rabia. Lo es, sí, es rabia de no disfrutar TÚ, porque TÚ te lo pierdes.
No estoy enfadado, no, que va…

...

[IIº MOVIMIENTO: Marcha fúnebre. Adagio reflexivo, dolente]
Dicen que si no crees en Dios, no te perdona. 
Dicen que si no tienes ningún Dios, en el fondo, al final, él sentirá compasión por ti.
Dicen que si sobre ti caen malos tiempos, malas experiencias,
si Dios “te falla” es porque te está poniendo a prueba.

Discúlpenme si he perdido la fe –si es que he tenido alguna vez eso –, pero
continuamente, más que complacerme con rayos de luz, me quema el culo con relámpagos.

No es que no crea en Dios, y no es que no crea en el Ser Humano,
es que no creo en nada, y tristemente, no creo ni en mí mismo.

Dicen que Dios siempre nos acogerá en su seno,
¿por qué demonios no lo hace antes?
¿Acaso nos merecemos tantas malas experiencias?

¿Saben? Últimamente, en los momentos que me levanto con buen ánimo (qué pocos días son esos) pienso “si la cosa ha salido mal es porque no ‘estoy preparado aún / aún no me toca’, pronto me llegará el momento”. Quiero tener fe en el mañana, sólo que quiero un anticipo “por Dios”, ya…


[IIIº MOVIMIENTO: Finale, Alla breve]
Para concluir te voy a dedicar lo que espero sean los últimos 6 versos que ni siquiera mereces, porque te haces la tonta, porque pareces inocente y ojalá lo seas, pero siendo una chica del siglo XXI me juego lo que sea a que lo haces a posta. Lo siento. Si no es así, demuéstramelo, porque tanto que yo he hecho y lo poco que tú has movido un dedo:

Al fin puedo terminar escribiéndote esto.
Mira las primeras letras de estos versos,
Empeñándome en ponerte un luminoso en la cara,
Las 6 líneas que aquí firman el punto final
Imbécil de mí si te sigo en esta película barata
A dónde te seguirán otros, a los que también engañarás con tu voz lasciva,


[tu corazón virginal  inexperimentado, no te seguiré yo…


CODA: … porque nunca cambiarás a no ser que te lo propongas. Te vendrá bien cambiar de aires, te lo digo -y te lo dije- por tu bien, porque los palos que te vas a llevar (muchos según mis cálculos) te harán mejor persona, y te mereces serlo. En el fondo no eres mala, y en el fondo deseo verte cambiada. Ahora… agua pasada, tierra quemada.

[no hay aplausos ni pitos; un suspiro colectivo, 
se levanta el público y se marcha.
A los 2 minutos, silencio.] 


Gracias




["BONUS TRACK" para el gato de la cornisa]

Agárrale bien fuerte del corazón,
Muéstrate como realmente eres,
Empieza la cornisa frente a ti con aplomo.
La que me mostraste tú misma la derrumbaste,
Ignorando que estarían pronto en buenas manos,
Algún día, espero que cruces el puente, sin miedo… para otra parte.

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