viernes, 9 de diciembre de 2011

Apuntes de Hiel-hecho


Unos siguen mientras otros piensan.
A los que piensan parecen los otros evadirse;
los que se evaden intenta seguir,
mientras que a éstos les parecen que lo repiensan.

Unos ríen hacia fuera
mientras taponan lo de dentro.
Otros callan hacia fuera
para no molestar a los atentos.
Unos miran a otro lado
mientras el barco se agrieta,
los que están achicando agua
abandonados por los que se miran en cubierta.

Por ahí campa a sus anchas
sin hacer muestra de su encanto,
esa diosa que todos asquean,
Justicia la llaman, dénmela,
la remato.

Y qué debe y qué no debe ser,
y qué merece y qué es demasiado para aquel.
Y qué me cuentas tu ahora,
te callaste y huyes del deber.

El guerrero sufre heridas de guerra,
una aventura mal trecha vivió él.
Qué difícil es levantarse cuando se llora,
más aún cuando las heridas sangran
y torniquetes a solas,
bajo la luna de hiel.  



miércoles, 7 de diciembre de 2011

Resquicio de savia vieja


Iba a dejarlo para el día en que los pocos inocentes que quedan se dedican a sí mismos un día entero. Pero este miércoles ha sido el día idóneo, ¿verdad?. Te dedico este texto que te escribí a principios de verano, cuando en esta ciudad uno se siente más solo que de costumbre, y todo el mundo se refugia en la pompa de las vacaciones, antes de seguir con las rutinas de este mundo "misántropo", como tu dirías. 
A ti, con cariño y añoranza.



   Resquicio de Savia Vieja                                     24/07/11

Le sorprendió lo efímero que puede ser el reflejo de una persona en el mundo.

Un par de lunas atrás se sentó en el paseo del río, en aquella zona en la que un día rió sus gracias, e imaginó una biblioteca solitaria colmada de sus miradas que hablaban más que las páginas que les rodeaban una tarde de otoño. Ni el otoño ni el verano llegaron, ni los libros se sintieron recelosos de aquella estampa que nunca vio su luz de la mañana.
Pensó en el hueco que dejó al desaparecer. Observaba a la gente caminar por el paseo de la ribera. Unos haciendo algún tipo de deporte, otros pescando, la juventud bebiendo, ocultándose de las responsabilidades por un tiempo en el alcohol, niños que aún no tenían ni idea de lo que se le avecina... Pensó en cómo llegó con una pasión arrolladora y se marchó en el suspiro del trueno.
Atónito, no era capaz de comprender como el amor se confundió en una pasión desmesurada, cegadora, huyendo bajo la mentira de la resignación, sellada para siempre con abstinencia del deseo.

Revolvió en el suelo hojas secas; recordó el crujir de las mismas tras las pisadas entrecruzadas de 4 pies en una sincronía desvinculada. Sujetó una de ellas por su peciolo. Cuán pequeña e inocente a merced del viento perecía, carente de vida, con su legado venoso y yermo de color tostado. La fuerza de la savia una vez recorrió sus afluentes, como la misma hoja vio su dueto interrumpido, carente ya de vida, sin sentido; un recuerdo enredado.
La soltó y recorrió los escasos metros del paseo que le quedaban hasta el semáforo. Divisó su rincón en el margen contrario y el sol poniéndose; dijo hacia sus adentros "adiós" por última vez, resonando sólo dentro de su cabeza, como si de un dios se tratase, para finalmente girar la vista e ir hacia adelante, nunca hacia atrás.

Le sorprendió lo fugaz que fueron esos momentos, lo marchitados que estaban, lo profundo que descansaban en él. Miró a lo lejos a aquella hoja, como si supiera claramente donde estaba. En el mismo sitio estaban esos recuerdos re-observados. A lo lejos, sin punto fijo, sólo un conjunto de marchitas sensaciones.
“La savia vieja muere para dejar a la nueva...” habló en voz baja para sí. Como la bocanada que un pulmón se toma para vivir, aquellos momentos respiraron suavemente para vaciarse antes de iluminarse.
“La savia vieja muere para dejar a la nueva...” volvió a decírselo a sí mismo, y esta vez también a la hoja, y a los recuerdos allí marchitados, depositados al lugar que los nutrió y que por fin, aquella tarde, descansaron.









miércoles, 23 de noviembre de 2011

Bob XVI: Blutendkavalier


Una herida sangrante. Sangre espesa y oscura. Se tocó el pecho con la mano y palpó la biscosidad de aquello que brotaba silenciosa y lentamente de lo más hondo de su pecho. Luego se miró la mano; rojo puro. Si alguna vez alguien imaginó que la sangre no era como agua roja, esta vez vería su “sueño” hecho realidad – algo espesa, quizá, al entremezclarse con la secreción de alguna glándula o parte seccionada que cualquiera sin conocimientos en medicina desconoce.
Le habían herido. Aquello le dolía como cuando su mano se quedó entre el interior y el exterior del coche... maldita puerta. Era aún peor. No podía gritar. El dolor le había devorado las fuerzas de gritar. Sin embargo no presentaba muestras de corte alguno, ni tampoco de una perforación de bala. Aquello se dividió entre parte y parte, y el vacío de una extraña fuerza se abrió camino entre sus entrañas.
Indagó en los últimos recuerdos antes de despertar, antes de estar consciente. Se asomó al borde de aquella balconada. No entendía nada de lo que estaba viendo. Vio cómo cómo iban a aquel teatro, salían, cena y copas, pero vio como ella se divertía, y ahora él no estaba ahí. Vio esa película a través de la balconada mientras la camisa empapada seguía sin poder contener los regueros que bajaban a las piernas tendidas, derrumbadas en el suelo. A penas podía alzar la cabeza ante la escena.
Entendió que esa herida no sangraba por un ataque o por una pelea la noche anterior, ni por un accidente desafortunado en un traspié con “don alcohol”. Entendió al fin que las heridas que sangran lenta, espesa, y oscuramente son las malditas heridas del corazón.
Arrancó la manga de la camisa empapada y se taponó la herida. La introdujo como pudo en aquel pequeño abismo palpitante, pensando en que una balsa húmeda era más compacta que una seca y absorbente. Menuda tontería... Al menos le sirvió para tranquilizarse un poco más. Se incorporó sujetándose fuertemente a la baranda de piedra y miró por última vez a aquel esperpento. Miró con la cabeza inclinada hacia abajo, mirada penetrante forzada, cejas arqueadas a la ira, y la rabia traducida en un puñetazo que salpicó de sangre la piedra, antes de volverse y salir de aquella noche roja y negra.

Dejó allí la marca rojiza de sus entrañas.
Despedida lacerada.
Carne trémula.
Lágrima desgastada. 

Red & Black
(por ..MisDan..)

viernes, 11 de noviembre de 2011

Bob XV: Rayo de Luna

Window in the Night
(por Willrad)
      "La Luz de la luna se cuela por mi ventana e ilumina mis piernas y... recuerdo cuando te enviaba, cada día antes de dormir, besos por la ventana. Creía que te llegaban, que los recibías... Quiero pensar que fue el viento quien los desviaba, en vez de que... en vez de comprobar que no valían la pena. En vez de que quizá los recibiste y te los quedaras para tí sin decírmelo, ni hacerme cualquier gesto que confirmara los míos. Prefiero todo eso antes que pensar en que los recibieras y no quisiste decir nada; que no tuvieras nada que decir.
      Hoy me duermo con una sonrisa tranquila, un corazón cansado y el alma algo desgastada, que no cree haber perdido el tiempo sino ganada más vida, a pesar de seguir yendo sola por este tortuoso camino. El camino de la vida."

martes, 1 de noviembre de 2011

Bob XIV: Introducción al Sueño Automático


Se puso ropa cómoda y se sentó mirando por la ventana. Noche cerrada con algo de resplandor que venía del paseo del río, junto al puente.
Cada segundo que pasaba era testigo de cómo se iban consumiendo gotitas de lucidez, de cansancio y de la vida que había estado llegando. Pensaba que ahora mismo ellos dormían. Que, aunque antes era habitual trasnochar, ya él era el único que lo hacía. Posiblemente era una forma de huir de la gente, de conseguir un tiempo solitario, propio, del que pocos eran testigos; de una búsqueda de identidad.

Miró el reloj y las 3.25 a.m. atestiguaban su ahora más acentuada solitud. Ahora, cada uno de su grupo cercano seguía con con su vida. Mañana uno madrugaría para proseguir con el estudio, otra lo haría tras dormir poco para encaminarse a la rutina del trabajo a pesar de ser día de fiesta y concentrarse en la interpretación el día completo. De la otra persona estaba muy alejado, pero podía adivinar con bastante precisión que llevaría un día bastante similar al de sus “camaradas”.
Tenía la sensación de que en realidad ellos no habían desviado el rumbo de a lo que parecía que se dirigían, pero las últimas sensaciones era de que él tenía que ajustar la trayectoria y volver a su carretera.

3.30 a.m., la hora de desconectar de todo el mundo y dedicárselo a sí mismo. Agotar su pocas fuerzas restantes con alguna distracción en el ordenador y caer rendido en la cama, para no dejar ni un sólo segundo para pensar lo más mínimo en el mundo, en la gente, en ellos, en ella. Todo lo que acaba lo hace para dejar paso a algo nuevo, o eso dicen. Él no veía futuro, ni se planteaba el presente y no quería ni mirar al pasado. Sólo se propuso una cosa: seguir un tiempo con el piloto automático...





Vueltas y más vueltas




Vueltas y más vueltas,
a lo que creíste
pero no existe.
Vueltas y más vueltas,
en lo que pensaste
y sólo soñaste.
Vueltas y más vueltas,
al blanco deseo
emociones y 'enreos',
Vueltas y más vueltas,
estancamiento
corazón de cemento.
Vueltas y más vueltas,
al dulce vacío de la nada,
a la espuma de nata bajo un navío.
Vueltas y más vueltas,
y… fin de los giros,
lamentos, si miro.
Vueltas y más vueltas,
al fin de la historia,
broche en la memoria.



viernes, 21 de octubre de 2011

Vals oubliée


Mientras oigo el Vals de Amélie la noria en mi cabeza se para y, como por arte de magia, todos los colores primero se iluminan y giran como en cualquier corazón contento para, luego, volver a ser sepiosos, algo desgastados, de postal enmarcada en aquel rinconcito de los recuerdos edulcorados.
Y esque este maldito vals no deja de maravillarme cada vez que lo oigo. Pasa el tiempo y lo vuelvo a escuchar y me sigue fascinando la manera en que te susurra al oído a Montmartre lluvioso donde bajas las escaleras. Sueño de azul y negro. Antes lo identificaba con una época de mi vida.
Eres Amélie, al menos en mi cabeza. Una más real, más de carne y hueso, pero con algo en común: sois una ensoñación agridulce. Algo magnífico, precioso, perlado y delicado a la vez que brillante, pero... que nunca ha ocurrido. 


MONTMARTRE                                                                  (© Vincent Piffard)

sábado, 15 de octubre de 2011

Raspadura de un sueño



Abro los ojos y me encuentro en un día de diversión contigo en una piscina. Nos acompañan más amigos, incluso mi familia está también allí. Recuerdo que veía todo bajo una luz que no era propia del sol. Se estaba nublando. Eramos felices.

El cielo se cubrió de esponjas grises y empezaron a supurar gotas de aguas. Preludio del diluvio. Salimos corriendo todos de la piscina. Tras unos muros que la separaban de la calle llegamos a un barrio con muchos árboles, todos frondosos.

Recuerdo que todo era feliz. Lluvioso, mojado, ropas caídas, zapatillas empapadas, pelos tristes... Todos éramos felices, y nos miramos y nos dábamos esa sonrisa que todos llaman de alelados.
Pero fue eso, un sueño. Sólo un sueño.

jueves, 22 de septiembre de 2011

La habitación




A veces las palabras sobran. A veces la nostalgia desaparece con una sola sonrisa. Un corazón se ilumina con la sonrisa de otro.
Las edades fueron anécdota de carnet, y las paredes transparentaban un universo que era suyo, de nadie más, solo de ellos.

Levantó la mirada de la moqueta, y ella esperaba con su mirada la suya. Nada más que hacer. La levantó él mostrando vergüenza. “¿Vergüenza por qué?” le preguntó en una mueca.
El silencio dio paso a su sonrisa, la que iluminó su corazón.

Nada más que ellos en su refugio, la celda donde nadie miente – calle o hable, ría o llore.  Donde se habla de corazón a corazón.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Bob XIII: Realidad de un sueño



    Estaba a punto de marcharse a dormir. Al día siguiente tendría una reunión extraordinaria. Los jefes de la empresa darían el veredicto sobre los proyectos en un acto público. Después de más de 2 años, Bob consiguió pulir los últimos detalles y presentarlo a la convocatoria.
    Se levantó exhausto, justo como nadie debe levantarse el día que está en juego su reputación y su futuro. Miró el reloj – faltaban aún un par de horas; lo justo para darse una ducha fría, desayunar mirando por el balcón e intentar olvidar la estampa del sueño, y bajar decidido a enseñar al mundo como se hace un trabajo honrado, trabajado y labrado con tesón y fuerza.

    Aquel sueño no lo dejaría en paz en todo el día: trataba de aquella chica y de un encuentro agridulce. Iban caminando hacia una pizzería. La noche se adivinaba estupenda y melosa. Además, fue divertida – pizza y bromas, sonrisas y miradas el uno al otro que desnudaban sus almas. A la vuelta, un beso en la mejilla en la despedida fue respondido con otro en una zona más cercana. Pausados, él resolvió con besarle la comisura de los labios, tímido gesto. Ella le imitó y se quedó cerca. Para cuando se fueron a besar apareció otra persona que le apartó de ella bruscamente. “¿Y tú quien eres? ¿qué crees que estás haciendo?” le gritó con furia. “Ey tío, hablemos”. “Te voy a matar”. “No voy a pelear contigo, aclarémoslo hablando, deja que ella decida” le instó Bob en el sueño. Empezaron a forcejearse... pero se despertó.

    Cuando se despertó, empapado en sudor y en una triste sonrisa, recordó las fotos en su recuerdo de cuando ella le ofreció el plato de pizza con la mirada más tierna, inocente y juguetona con la que nadie le había mirado nunca; el momento infantil de los besos y el largo, lento y tierno abrazo previo.
    Sacudió la camiseta para airearse y refrescarse separándola de su torso. Menuda dulce pesadilla, o menudo sueño truncado. Miró el reloj para iniciarse a la velocidad adecuada para llegar lo más tranquilo posible a la reunión. Aún no podía creérselo, después de tantos meses de trabajo, después de esa noche de sueño, después de aquel día que la vio desde su terraza.
    Ahora eso importaba sólo para ver el vaso medio lleno. Era un impulso grande. Parte de un gran impulso personal – su persona volcada para mostrar su forma de hacer las cosas, de enseñar al mundo cómo él hacía las cosas, con el sello inconfundible que ha estado dejando todo en su vida.

jueves, 25 de agosto de 2011

Thinking about you

"Friday night lips" (by AerisEmma)

¿Sabes? Estoy aquí sentado, sin poder reaccionar bien.
Me muevo lentamente, dentro de una cálida brisa mental.
Escucho y vuelvo a escuchar la canción en mi cabeza;
una canción que no oía desde hacía mucho,
de los Radiohead.
Y no me hace falta poner el disco
-tampoco lo pondría porque tengo el equipo estropeado-,
porque repito una vez y otra, y otra, el comienzo y continúo
parafraseando.

“He estado pensando en ti,
en todas las cosas que han pasado,
sin palabras que aten nuestras manos;
en hechos que nos funden sin dudarlo.

He estado soñando contigo:
caminábamos juntos, hacia cualquier sitio.
Yo lo hacía seguro,
ambos con miedo de un nuevo futuro.
Nos miramos, tu temerosa;
una novedad que no es tan nueva,
un salto adelante que no es más que un paso.

Un paso del blanco y negro al todo color,
del miedo al futuro, a la alegría del valor.

Caminábamos hacia un cine, creo...
nos miramos una vez más, y nos hablamos callados,
un arqueo de tu ceja, una sonrisa de anestesiado.
Un beso que calla hasta al más aterrado.

He estado pensando en ti,
¿cuánto más se alargará esta tensa espera?
Nos mirábamos cómplices del deseo;
desviaste la conversación a un recuerdo.

He de entregar un trabajo por la mañana,
mientras juegas en el granero.
Tiempo al tiempo, la espera es de valientes.
La paciencia es arte extraña,
de los corazones sobresalientes.

He estado pensando en ti,
y lo sigo haciendo.
Mientras pasan los días,
haciendo lo que estamos haciendo,
aguantemos un poco más,
el muro está cediendo.

He estado pensando en ti,
en todas las cosas que han pasado.
Más siguen pasando y colorean nuestro prado.
Un paso del blanco y negro al todo color,
del miedo al futuro, del temor al fracaso.
Oculta esa sombra – cada día, avanzamos...”

… Dejo este texto escrito y publicado.
Marcho a almorzar con el estómago cerrado.
Luego a “currar”, “gran material” pienso que compondré luego.
Sé a donde todo ésto va a llegar.
Tiempo al tiempo, paso a paso.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Varada en mi playa

Beach Feet (por merysjones, editada por Kalle Eremit)

Tengo un recuerdo difuminado de tus uñas pintadas de hollín, tus pies que juegan con las conchas; una lengua de fina harina color crema danza entre tus dedos en la orilla con su fluir. 
A estas horas sumergidas en la madrugada miro afuera, allá arriba, a la luna, por si refleja la cama donde ahora duermes. Hoy ha perseguido al sol por otra parte. Pero hay una estrellita. Una estrellita que de vez en cuando zumba, y da señas de vida. "Nunca es tarde y siempre hay esperanza" rumia entre sus chasquidos silenciosos. 
Pienso en unas cicatrices que no tienen sentido, en un rastro que ya perdí y que de vez en cuando rozo sin juicio. No tienen sentido porque las has borrado, las has incluso embellecido con tu lindura.  
Brincando entre la niebla y girando agarrada en las farolas, en alguna escalinata de Montmartre, te veo, y en uno de esos descuidos te vuelves y tu sonrisa infinita me dice que siempre hay un mañana, que con paciencia aguarde a que la luna vuelva. Hay un mañana, un mañana en el que te atrevas, y entonces, el ciclo se completa... Dame tu mano, y demostremos que todo ha valido la pena...

De la mano, mientras tus pies y los míos se entierran, por el fluir de la orilla, entre conchas. Nuestra niebla...


miércoles, 29 de junio de 2011

Ángel de media luna




Night Couple (de mrhayata ®) 
La luna nos saluda esta noche en la orilla.
Nos mira y sonríe
como una anciana que adivina
tras muchos lustros,
viviendo y observando;
le parece una maravilla.

Me pregunto qué hago aquí a tu lado;
cómo he podido tener tal acierto
el lujo de pocos dioses,
perdición de marineros…
aún me mantengo a flote.

Ante ti me pierdo,
me enredo entre tus dedos,
como nuestras manos anudadas
aquel día de (dos)concierto,
tímidamente encontradas;
fusión de movimiento verdadero.





Y aquel otro día rodamos
por el mullido suelo,
acabando uno entrecruzado
bajo el otro,
en un abrazo oculto.
Tras esa máscara de juego,
para nosotros, evidenciado
quedó un mundo:
contacto sincero. 

Me pregunto cómo es posible
que un sueño sea ahora cierto;
cómo rezaba por un sólo gesto,
y ahora cerca tuya de noche
el mar y el cielo son indivisibles.

La luna pecosa y sonriente,
nos mira y sonríe en sepia,
sigue dando esa luz que premia,
a aquellos que a oscuras
en silencio se desmienten.

Su sinuosa figura en el mar
brilla ante nosotros,
en tensa duda quizá
de saber qué piensa
el uno del otro.

Bajo la atenta mirada de tal bello vigía,
palpando a ciegas, en busca de tu mano,
más que nunca -espero que no en vano-
te susurro callado unos versos que decían:

Ángel de media luna,
noche suave de fina brisa,
gema de gran belleza.
Encántame con tu dulzura,
loco me tienes, sin prisa,
ata mi alma con tu pureza.

domingo, 5 de junio de 2011

Apuntes rítmicos de un dueto acompasado

Me miras,
te miro;
me sonríes,
me extraño.
Me pones una cara,
con otra interrogo;
me sonríes de nuevo,
por dentro me ahogo.

Te pregunto si te pasa algo,
me contestas con nada.
Nada es tu mirada en punto muerto,
tus ojos algo humedecidos,
tu silencio que habla de tu "ruido".
Te vuelvo a preguntar si te pasa algo,
me insistes con nada.
Pero sigues mirándome, y me sonríes,
y te sigo mirando preocupado pero encantado
de verme en tus ojos reflejado.

Me rozas,
y te quedas quieta.
Quizá no te des cuenta,
pero tocando tu brazo al mío,
escuchar es todo un desafío.

Y jugamos a decirnos poco
a mirarnos mucho,
a separarnos un tanto.
Y hablarnos mucho
con los ojos, mientras los labios
pasan a la espera del silencio de silencios,
del sabor más puro de los mundos,
la conjetura de nuestras cabezas que con silencio
intentan por mí adivinarte y por ti ¿esperarme?.

Si esta tensa duda se resolviera...
si no dudases en que lo que quieres es
en que lo que quiero es lo que es,
Si tú con mi ojos te vieras...

Girones del humo de tu fuego

"Love Hangover" por Majorlight

Toco cada milímetro de tu piel,
tostada, natural, de oro;
el incienso de tu boca;
las lágrimas de cada poro.

Deslizas tu mano hacia mi vientre,
y mi sangre torna efervescente,
mi nervio se suicida ante tu gesto,
mi alma se rinde poco a poco
con cada uno de tus besos.

Yaces con la cabeza girada, los ojos cerrados;
suspiros de una dama a la que viste un fado.
Jolgorio silencioso de pasión desbordada;
La garganta en un puño, seca y anudada.

Curvas de acantilado,
valle de los caídos,
garras de tigresa;
no te hagas la dormida,
aún no me he ido.

Agotado observo girado,
tumbado en un sofá, moribundo,
tu cara de hada ha minado,
mi mínima paz en este mundo.

Girones del humo de tu fuego,
embriagado del alcohol de tus deseos,
maltrátame con tu locura desdeñada,
con tus manos, tu lotería está amañada.

No es más que una foto que el vaso ha colmado,
no es más que un detonante de palabras de contrabando.
Te habrás confundido tal y como el poema empieza,
fantasía que no llega a la realidad de tu realeza. 

Y con un poco de realidad me despido,
de este (disculpen) maltrecho poema:

Ni las palabras te harán justicia,
ni una foto, aún bien hecha,
tus rizos huracanes de belleza,
sonrisa de reinas, 
musa de mis sonidos.
Serena mis ansias
pronto con tu destreza,
de virgen santa,
obra tu milagro en mi corazón afligido. 




jueves, 19 de mayo de 2011

Las sedas de la Luna

Clouds_4417 (maul67)


Ves la luna... hoy estaba preciosa, ¿verdad?. 


En el oscuro manto de tul,
esos algodones dulces, húmedos,
son vaporosos y vulnerables
a el resplandor, la perla manchada,
solitaria.


Y me emociono,
y recuerdo y pienso...

"Ok. Si nada es nada, nada vamos a perder. Y al mirar atrás todo será un sueño..."


Sigo caminando y veo a Alguien, solitario -como yo- volver a su casa. No lo sigo, pero comparte parte del viaje de vuelta. Es de noche y el vacío sonoro urbano de algunos árboles chocando con alguna farola tímida son el único acompañante de las silenciosas nubes que como la seda pasan velando la luna.


Y me conmuevo,
y recuerdo de nuevo...

"Ok. Si no soy nadie, no habrá que interpretar, jamás. Y al mirar atrás todo será un sueño..."


Alguien va vestido de una manera ajena a la que pienso. ¿Realmente la ropa te define, según piensas te vistes? Es confuso, complejo y a la vez una tontería. ¿Por qué no vestirse así si no piensas como alguien que viste así y viceversa? 
Aquí es un mundo;
para el mundo no es nada.
Pero adivino que es feliz. Que, a pesar de los acertijos de la vida, le va bien... Es estúpido, ¿verdad? Pensar que alguien es feliz sin conocerlo, sin saber si ese es un disfraz o un hábito.

"Venir aquí, que aquí se está bien. Venir aquí que aquí se está bien..." 


 Continúas la búsqueda de la que nunca te abandona por la noche: La luna. Se calla, no habla, no discute, no lucha. Observa y a saber si entre sus manchas oculta lo que piensa de ti. 

"Y quizá habrá que buscar en otro lugar. En otro lugar..."


Al final resulta que vive en el bloque de al lado. Alguien es vecino tuyo y está tan cerca... Y miras adelante a alguien, y no sabes si está delante, detrás o a tu lado, y todo es un sueño, una fantasía real por dentro, falsa en la mañana. 
Quieres ponerte una máscara, un disfraz una noche que grite "estoy vivo como tú"; para sentir la tranquilidad del reloj de la rutina, la etiqueta en un grupo de amigos, el piloto automático de las relaciones estereotipadas, la vida sencilla...


Hoy ves que la nostalgia me ha hecho una caricia en forma de brisa fría. 
Y diría que son las nubes que besan la luna las que me hablan en silencio.
Las que me susurran al oído que está bien.
Las que, como ovejas negras del cúmulo de algodones dulces, sonríen entre su espesura.
Las que confirman sin palabras que vas bien, 
tus pasos no son en vano, ni nada es nada. 


Al mirar atrás, te darás cuenta de que no ha sido un sueño,
el sueño ocurre si niegas el atrás. 
¿Cómo saber si avanzas si no ves de donde partes?


La luna es la única que no te abandona,
y entre la sonrisa de las nubes de seda que la besan
ellas esconden el nombre de tu destino...




(citas entrecomilladas propiedad de Enric Montefustco/Standstill "El Resplandor" y "La hora del acuario")

sábado, 14 de mayo de 2011

Bob XII: Una ciudad en una ciudad

Es curioso ver como todo se transforma...

Hacía poco que él había retomado su viaje en solitario. Nada de lo que arrepentirse en el pasado. Nada de lo que esperar del futuro. Sólo saboreando cada partícula del presente. Y una de esas partículas es un fenómeno bastante extraño:
Siempre iba al trabajo por una misma ruta, la más corta (apurar el tiempo es uno de sus principios, algo arriesgado pero divertido), aunque últimamente la misma ruta no era la misma. Le sorprendía de nuevo ese fenómeno que antes en otra ocasión le pasó. Por el camino al trabajo había calles que emergían hacia la izquierda desde la vía principal por la que iba con su bici. Estos días atrás miraba por esas bocacalles para ver si venían o no coches antes de cruzar pero... se les revelaba como nuevos mundos. Miraba a una de las bocacalles y siente ese temblor interno de descubrimiento, de la belleza que hay escondida allí un mundo que antes no veía... y eso que ella no vivía por la zona (bromas adolescentes por exceso de calor).
Le resultó curioso porque le parecía un barrio "extranjero", ajeno, estúpidamente ajeno a él. Estúpidamente porque vivía bien cerca. Era bonito ver todo lo que le hacía sentir ese barrio; deseaba recorrer cada calle y observar cada parcela, cada puerta, cada zona verde y cada cosa que pertenecía a todo su perímetro, como el niño que indaga en nuevos juguetes. Esa emoción pero de diferente manera. Sentía que quería conocer a gente de allí, de pertenecer a ese barrio. (Todo es extraño, lo sabe, pero es así).
Le resultó también curioso (y estúpido) porque no era el barrio en el que vivía ella, y eso que era "agua pasada, tierra quemada". No era lo que pasaba antes, que se quedaba colgado de la chica luego de no haber futuro. Siempre se convierte en veto de caza los aledaños, por futuros encuentros, miradas furtivas y una psicótica caza de "voy a ver/me van a ver aquellas personas que no quiero que me vean/me reconozcan, y absurdamente sigo buscándolas entre los que están...". Y es que ésta no era la zona donde solía estar ella, pero era del estilo del triángulo, del otro ángulo, y cualquiera le recordaba a aquel vértice.
Se guardaría para sí esa emoción que le resultaba demasiado bonita y demasiado ininteligible para (casi) todos. Ésta vez, el gancho de la zona y la chica se habían roto, una novedad que no entendía pero que le parecía más que interesante, a saber...

Decidió quedarse con la idea de ser una muestra más de saber ver la belleza entre los segundos de la vida, en cada recodo cotidiano y común de cada pared, cada acera, cada árbol, cada todo... "Y pensar que esta ciudad no es la mía y aún así de vez en cuando aflorar algún oasis pasajero como éste... pero sigue sin ser la mía, ni mi gente, ni nada por el estilo; yo no encajo en este puzzle".
Mantenía esa concepción de pasión por ese barrio que conocía desde chico y que realmente no conocía a penas y que se revelaba ante él como nuevo y sorprendente, cálido, agradable, ensoñador... ¡y eso que no lo conocía!. Mantenía esa idea, aún sabiendo que una pequeña parte de esa sensación era un "desvío inesperado por una carretera secundaria de aquella chica". "La suerte de todo esto -pensó para sus adentros-, es que es algo que se apaga en una zona externa al conflicto"...
Se armó de lápices, libreta de bocetos y algún sacapuntas y una goma. La noche menos pensada, la más inesperada, retrataría ese edén temporal de la emoción...
Bob escribió estas líneas sin encontrarle mucho sentido, pero le daba igual, "es lo que hay" se dijo a sí con el medio vaso agrio, y el otro medio (medio lleno) de placebo.

jueves, 5 de mayo de 2011

Las 4 familias de miedos

En el miedo a perder, la inseguridad se pone una coraza defensiva para aparentar ser su opuesto. [...] lo identificamos vestido de orgullo, soberbia, impaciencia, agresión, ira, autoritarismo, fanatismo y toda su corte de afiliados.
El miedo a enfrentar, en el papel de víctima se disfraza de pudor, timidez, susceptibilidad, cobardía, indecisión y todas las tonalidades de auto destrucción e inferioridad. 
El miedo a ser abandonado trae consigo los celos, la posesividad, la vanidad, la sobreprotección, la baja autoestima, y la necesidad de manipular. 
Y el miedo a la muerte porta muchas caretas, entre ellas: la desconfianza, la tacañería, los apegos, las fobias, la rebeldía, y la histeria.


fuente

lunes, 2 de mayo de 2011

Apuntes de un diario imaginario ajeno

Acabo de llegar a casa, y le he pedido que no se lo diga. Que le diga todo menos eso. Me fío de él aunque quizá es demasiado... Todo me oprime y me empuja hacia abajo. Me pesa todo el cuerpo y los latidos son martillazos lentos que me avisan de un desvanecimiento al acecho. Aún no me desmayo.
Bebo agua y mi garganta a duras penas deja tragar. El sostén me oprime la respiración; me queman las costuras de la ropa y la vida se me escapa ante mi impotencia, ante mis actos.
Le quiero pero a él también, y mi corazón se volatiliza. Me decido por el segundo pero... dios, esto es muy... es... impulsivo y desatado, y a él... me sostiene desde hace año y medio pero... ya se lo he confesado al segundo: es lo que llevo buscando toda mi vida y no me perdonaré perderle... Y pensar que apenas paso las veinte primaveras y ya estoy muriéndome por alguien, o por dos personas a la vez.

Le pedí al segundo que mintiera por mí al primero. Todo voló por los aires y el secreto quedó al descubierto, como la almendra amarga que inunda la boca y que tira de las tripas arriba, y vomita amargor. El segundo no mintió y se lo contó... por mi bien. Yo no lo entiendo aún pero lo hizo por mi bien y por su bien... y por el bien del "triángulo". Una fisura rompió un vértice y uno de los lados se desprendió...

Han pasado ya ocho días y no sé nada de él,
ni él sabe nada de mí, pero sigo con mi pasado en el presente...

miércoles, 20 de abril de 2011

Cashback (Sean Ellis)





"Hubo una vez en que quería saber que era el amor. 
El amor está ahí, sí tú quieres que así sea. 
Sólo tienes que ver que está envuelto en belleza y que se oculta entre los segundos de tu vida. 
Si no te detienes por un minuto ... es posible que te lo pierdas "



Cambios (House 718)







- Cuando acabes este caso, ¿volverás a Cirugía?
- ¡Ese es el plan!…
- … Creo que es un error. Creo que deberías volver a Cirugía.
- Acabo de decir… que lo iba a hacer.
- No. Dijiste que "ese es tu plan", lo que significa que el Director podría tener razón, y tu podrías estar mintiéndote a ti misma.
- (mueca) ¿eso sería tan terrible? Tú escogiste Diagnosis en vez de Cirugía.
- El tiempo que he estado aquí me ha cambiado de algunas formas que nadie creía para mejor. […]
- ¿Tenían razón esas personas?
- Humm… Creo que cuando cambias, no es tan simple volver atrás
...

...

House 718

martes, 19 de abril de 2011

N=3 (Miss Caffeina)



N=3
Tamaño de la población = 3
No hay más: 3 es el número mágico. 
Impar. Número primo.
2 + 1... que será (pronto) 1 + 1 + 1... por la salud de 2. 
El 1 final, ya estaba suelto. 
El 1 no sobra, sobran los 2. Y se sobran: descomposición en unidades...

lunes, 18 de abril de 2011

No entrar


Ver pero no tocar;
admirar pero no de cerca,
contemplar y no probar;
observar y fabricar niebla.

La boca vacía,
la vista gastada,
la lengua trabada,
la mente atascada,
el tacto, impaciente, marchito,
el olor a vainilla... me derrito.

Tu lágrima seca succiona mi vientre;
amargura en tu mundo, mi inquietud avive;
rescoldo de tu furia, pasado candente,
abriendo tu pozo, tu vida en mí insiste.

---

Imaginas cómo recorro cada curva de tu piel con mis dedos;
cómo alivio cada cosquilla que
tus mechones provocan con su cadencia con el viento.
Imaginas cogerme de la mano en cada calle, sin miedo ni reparo,
asirte por tu cintura pequeña pero que me enloquece
suaves curvas que me calan bien adentro.

Déjame que te quiera
sin barreras ni fronteras.
Vence los muros del pasado
para el derrumbe encontrarás mi mano.

Déjame que te mire,
que sostenga tu mirada,
que sonría mientras te miro;
que el tiempo pase sin mañana.

Déjame probar el veneno de tus labios,
un buen rato si no es descarado.
Si para ti soy todo en este mundo,
quiéreme y no me dejes vagabundo.

Déjame que te provoque,
dejaré que me pongas malo.
Si te atreves de una vez por todas,
¿dejarás que sea yo tu amado?


(2.52 a.m.)